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EL PROFETA KACOU PHILIPPE DENUNCIA LA CONSPIRACIÓN DE COSTA DE MARFIL CONTRA SU PERSONA

EL PROFETA KACOU PHILIPPE DENUNCIA LA CONSPIRACIÓN DE COSTA DE MARFIL CONTRA SU PERSONA

(TRANSCRIPCIÓN DE LA GRABACIÓN SONORA)

 

Hermanos, primero en el Servicio General de Inteligencia, me acusaban de:

   • Retar la autoridad pública.
   • Dos. Me acusaban de incitación al odio religioso
   • Y luego me acusaban también de radicalismo religioso.

Y yo di esclarecimientos sobre estos distintos puntos y ellos comprendieron. Querían soltarme cuando la DITT (Dirección Informática de Rastros Tecnológicos) quiso hablar conmigo. El Teniente que me recibía en el Servicio General de Inteligencia, el Teniente Ouattara, aun dijo que un día, iba a organizar un seminario en el Servicio General de Inteligencia y que todo el personal estaría presente para escuchar lo que tengo que decir. Se dio cuenta de que todo lo que dice la gente, son mentiras. Y el Teniente Ouattara me tomó en su coche para llevarme a la DITT. Hasta me dijo que iban a soltarme. Pero, Hermanos, cuando llegué a la DITT, el oficial que me estaba interrogando, el oficial Dézaï, en cuanto comenzamos, comenzó a plantearme preguntas, que debían normalmente ser relativas a la tecnología, pero me planteaba preguntas sobre el Libro, sobre mi Mensaje. Me pregunta: ¿Qué dice tu Mensaje?… Pero cuando yo contesto a las respuestas, no quiere escribir correctamente las respuestas. Tomo un ejemplo. Me preguntó: ¿Qué dice tu Mensaje?… Le dije que el Mensaje dice que el Estado no está por encima de la Iglesia pero como ciudadano, todo cristiano debe conformarse con las obligaciones oficiales, como prueba de ello, tengo mi documento de identidad. Escribe solamente “El Estado no está por encima de la Iglesia” y luego se detiene allí. Le digo que escriba el resto, dice: No, eso es suficiente. Y me dice que hable del segundo punto. Así fue como pasó con los otros puntos. Era realmente difícil. Progresamos pues de este modo. Era realmente difícil. Pero las cosas siguieron de esta forma. Lo que digo, quiere modificarlo. Y cuando digo por ejemplo que mi Mensaje dice que las iglesias católicas, protestantes, evangélicas y las mezquitas son redes de Satanás, escribe todo esto en mayúscula. Y él estaba haciendo las cosas en este espíritu. Y vino el comisario que le dio el trabajo. Cuando el comisario consultó el documento, se enfadó. El comisario le gritó a él. El comisario dijo: “Pero es libre de creer lo que quiere. Si él cree que su iglesia es la mejor, es libre de creer lo que quiere. No es ésta la razón por la cual te dije que le escuchara.” Y él estaba confuso. Y el comisario dijo: “Pero si quieres comprender su Mensaje y demás, puedes escucharle más tarde.” Y entonces, Hermanos, las cosas siguieron en este sentido y el comisario lo sustituyó por otro. No retuve su nombre. Ahora, cuando vino el otro, pidió que saliera primero de la oficina. Y entonces, salí de la oficina pero yo estaba a un lado. Y ambos estaban hablando. Yo los oía comparándome a los yihadistas, etcétera. Y cuando me llamaron, dije: “No vengo”. Permanecí en esta posición durante una hora. Ambos comenzaron a pedirme perdón. Me pedían perdón. Me pedían perdón. Y siguieron pidiéndome perdón hasta que yo dijera que “Vale, he entendido.” Ambos fueron pues a escribir las respuestas. Luego cuando me trajeron las respuestas, mientras yo leía, iba corrigiendo. Pero al final, dije: “No firmo”. Y escribió: Negativa a firmar o algo así. Escribió algo como esto. En aquel momento, el apóstol Martín estaba presente. Y luego tomó las trabas, y luego estaba allí. No sé si quería esposarme. Y él estaba vacilando hasta que yo dijera: “Bueno”… Por ejemplo lo de las caricaturas, él no me pide lo que pasó para que haya caricaturas. Fue la señora la que me atacó la primera. Y para replicar, unas personas que supongo que son mis fieles respondieron también por unas caricaturas. Tengo las caricaturas. Tengo las caricaturas que hicieron también de mí. Las tengo. Pero este señor, estaba actuando en otro espíritu. Quieren forzosamente, forzosamente condenarme. Procuran condenarme. ¿Veis? Pues lo hicimos y luego me llevaron aquí. Fue eso lo que pasó.

     Hay otros puntos. Por ejemplo ellos rechazan lo que escribo. Sin embargo recibieron la orden de oírme. Si digo que soy agricultor, debes escribir agricultor. Si digo que soy profeta, debes escribir profeta. Cuando digo por ejemplo, nací en tal fecha, soy profeta, etcétera… Él dice: “No. Hay que decir otra cosa.” Digo: “Bueno, escribe lo que quieres”. Pide mi documento de identidad. Y cuando se lo entregué, escribió predicador. Luego me preguntó: “¿Predicador de qué iglesia?” Insistió. Escribió “predicador” forzosamente. Pero a la hora de firmar, le obligué a escribir “profeta”. En aquel momento, le obligué a sustituir algunas palabras. No está bien de verdad. Eso no es serio. Quieren condenarme forzosamente. Forzosamente. Ellos tienen caricaturas, yo también tengo caricaturas. Pero no puedo enjuiciar a alguien por unas caricaturas. La Biblia no me dice esto. ¿Veis un poco? Es esto lo que está pasando. Quieren condenarme forzosamente. Y me toman, me ponen aquí, no duermo, estoy aquí con unos bandoleros. Pero, no me quejo porque el mismo Jesús sufrió también todo esto. Pero al menos, deben ser honestos. Querer condenar forzosamente a la persona. Eso no está bien. En este caso, en vez de escucharme, acusadme directamente de todo lo que queréis. Es eso. No les di las caricaturas que tengo conmigo porque están actuando en otro espíritu. Por ejemplo en la acta que debo firmar, está escrito que me puede asistir un abogado, un amigo o un pariente. Pero no me dijo eso. Sólo me dijo abogado. No hay abogado. Sin embargo está escrito también “un amigo, un pariente”. Pero cuando entró Koné, le hizo salir. Eso no es serio. Para mí es Costa de Marfil la que está haciendo esto. No es una persona. Es Costa de Marfil la que está haciendo esto. Me acusáis de unos delitos… Él dice que al decir que una mujer no debe predicar, entonces incito al odio religioso contra las mujeres. Pero, los musulmanes también dicen que las mujeres no predican. Hay muchas iglesias que dicen que las mujeres no predican. ¿Hay mujeres sacerdotes entre los católicos? Pero, ¿por qué deben condenarme porque dije eso? ¡No está bien! A todos los niveles, cuando vemos todo el recorrido, cuando vemos todo lo que está pasando, son conspiraciones a cara descubierta. Nadie debe hablarme. Estoy totalmente aislado. Estáis conmigo en la cárcel porque me llevaron aquí, en Plateau. ¡Pero allí, nadie puede visitarme!… Estoy comiendo y se paran detrás de mí. Pido un bolígrafo, él me dice que no puedo tomar apuntes. Dije: “Pero si estuviera presente un abogado, ¿no iba a tomar apuntes?” Me dice: “En este caso es un abogado!” Pero, ¿por qué no puedo tomar apuntes? ¿El amigo o el pariente que va a asistirme, ¿tampoco puede tomar apuntes? ¡De verdad, eso es terrible! ¡Encuentro eso terrible de verdad! No comprendo. Ellos citaron unos nombres. Citaron a Makosso Camille; citaron a Kassi d’Azito; citaron a Jeanne Monney. Jeanne Monney, ella dio unas caricaturas. Y luego citaron a una tal Sara, profetisa Sara. Pregunté si es una ganeana porque conozco a Mamy Sara pero si hay otra Sara, no sé. Citaron otros nombres que no conozco. Todos ellos se pusieron juntos y son ellos quienes están actuando. Mientras me plantea las preguntas, me dice: “¿Cuál es la prueba que eres un siervo de Dios”. Le pregunto: “¿Qué tipo de prueba?” Me dice: “Tarjeta de pastor”. Digo: “¿Quién va a entregármela?”. Luego me dice: “Makosso”. Dije: “Pero, ¿es Makosso quien va a darme una tarjeta de pastor?” “¿Es Makosso quien va a darme una tarjeta de pastor?” ¡No está bien! ¡Todo lo que están haciendo, no está bien! Desde viernes, me toman, vamos al Servicio General de Inteligencia. Estoy allí.  Del Servicio General de Inteligencia, me llaman, me toman, me envían a la DITT. De la DITT, me toman, me echan a la cárcel, en la prefectura de la policía. Y de aquí, dicen que van a enviarme al tribunal. No sé de verdad el fin, pero es acaso la voluntad de Dios. Pero Costa de Marfil ha fracasado. Es esto lo que retengo. Costa de Marfil está participando en conspiraciones de unas personas que han engañado a Gbagbo para que esté lejos hoy. Son estas mismas personas las que manipulan a la gente.  Cuando entró el comisario en la oficina y leyó los documentos, se enfadó, se puso furioso. Hasta el comisario ve que no lo hizo en un buen espíritu. El comisario lo sustituyó. ¿Veis? ¡No está bien! ¡No está bien!     

     Todo lo que oís, son los ruidos de los presos y las puertas de la prisión. Ahora, esperando lo que suceda, pido que de vez en cuando, me hagan salir del sótano donde estoy para que pueda al menos respirar el aire durante dos horas. ¿Veis? Los guardias me dieron una estera pero no llego a dormir debido al aire que es sofocante. ¡Es realmente difícil! Es un poco esto. Pero, bueno…. Es eso. Es eso. Es eso.